VIBRA… en busca del equilibrio

Una de las definiciones de la palabra vibración se describe de la siguiente manera: “En su forma más sencilla, una vibración se puede considerar como un movimiento repetitivo alrededor de una posición de equilibrio. La posición de "equilibrio" es a la que llegará cuando la fuerza que actúa sobre él sea cero.”

Vibran tiempos de grandes movimiento. Movimientos sobre las creencias preestablecidas prehistóricamente en la humanidad. Creencias “inobjetables”, hasta ahora, que nos han transformado en autómatas  programables de lo que dijo alguien más. Ello ha contribuido a que la vibración alrededor de nuestro Ser sea agitada y temblorosa en vez de suave y armónica, logrando así que nuestro  punto de equilibrio sea inestable y tambaleante.

Es un momento de grieta entre los que defienden sus viejas creencias, aun de forma acérrima, y aquellos que desde la vereda de enfrente, sin tapujos, ponen al descubierto nuevas formas de creer. Ambas expresiones, hoy, están dominadas por la pasión, y esto lleva a un enfrentamiento y separación. 

 

Yo, elijo pararme en el medio del fuego de tiro cruzado, hoy me permito que la duda vaya desarmando mis viejas creencias y la curiosidad mire las nuevas, sin posicionamiento, y con inocencia. Desde ese lugar, yo y únicamente yo,  decido cual es la que es coherente con mi forma de elegir vivir mi vida, sin que ninguna otra me genere un conflicto en mi interior.  Elegir desde ese lugar, me permite relajarme en lo que yo creo, sin tener que defender mi postura ni atacar a la de los demás. Reconociendo que la de él es tan válida como la mía, comprendiendo  así  que lo que funciona para mí no necesariamente funciona para los demás y viceversa. Mi creencia sin pasión, no me hace ni mejor ni peor que el otro, me hace igual, me unifica. 

Mi creencia sobre la igualdad de géneros me dice que la voy a lograr  a través de mi trabajo interno, las circunstancias del afuera nada tiene que ver. Cuando yo reconozca que mi ser no tiene género único, sino que es pangenero, ya no voy a tener la necesidad de buscar ninguna igualdad, porque ese algo al cual quería igualar, siempre formó parte de mí. 

Pero también puedo comprender que estamos viviendo un momento de transición, donde la mujer tiene la creencia que actuando desde ese estado de ebullición va a alcanzar esa igualdad que está reclamando, mientras, que desde la vereda de enfrente, el hombre por momentos se sienta agredido e intimidado por este estado de ebullición, a veces fuera de control. 

 Reconozco que comprender al otro sin compartir la misma creencia no es una tarea fácil para mí. Tengo una educación conservadora sobre “lo que está bien y lo que está mal”, por lo cual, desandar  ese camino no es fácil, pero vale la pena

Comprender sin compartir me hace libre, y solo siendo libre puedo vibrar en la Unidad. 

 

Arriesgarse a dudar sobre una creencia  paraliza pero atreverse merece el riesgo! Experiméntalo!