Mi Maestra: la Madre Tierra

(Por Patricia Malmierca)

 

Cuando pienso y hablo de Unificación, mi sentimiento ineludiblemente se expande más allá de la raza humana.

 

Soy un mochilero espiritual, y por lo mismo mi maestra es la Madre Tierra, con quien entro en una íntima comunión cuando me conecto con cada una de las criaturas y elementos que forman parte de la creación.

 

En cada peregrinación he rescatado tesoros que he ido guardando en mi mochila y que me recuerdan día a día quien soy:

Aprendí que cuando un animal me mira a los ojos, su mirada me lleva directo y sin filtros hacia su alma, porque comprendí que los animales no

conocen de pasado ni de futuro, solo vibran

en el presente, y en ese presente está Dios,

y Dios no tiene nada que esconder.

 

 

Cada vez que observo volar un ave en el cielo abierto, recuerdo que soy un ser creativo y sin límites; que puede volar tan alto cuanto mi imaginación quiera y desde

esa altura crear mi nueva realidad aquí abajo

en la tierra.

 

Sumergirme en el silencio de las aguas oscuras y profundas del Lago Atitlán (Guatemala) me llevó a experimentar la contención del útero materno, eso me enseñó a reconocer el lago en mi cuerpo y el útero en mi silencio interno como lugar de refugio y contención a dónde acudir cada vez que lo necesite.

 

La exuberancia de la selva, con su gran diversidad de flora, creciendo cada planta en un espacio íntimamente relacionado con la de al lado, me enseñó los valores de tolerancia, respeto y desapego; valores para aplicar en mi vida, para que mi propia jungla humana pueda crecer con la misma belleza y armonía.

 

Mire a donde mire, haga lo que haga, ella siempre está ahí, me da el aire que respiro, el alimento que me sustenta, el techo que me cobija, el gozo que entra por mis sentidos…. La Pachamama me enseña el sentido de la generosidad y la entrega sin esperar nada a cambio: “el amor incondicional”.

 

Desde mi lugar quiero impulsar, a quienes están despertando, una mirada distinta hacia todos los elementos de la creación, basada en el amor, lo cual devendrá en el respeto, la igualdad, la empatía, la colaboración, la armonía, y la UNIFICACION de todos quienes compartimos este enorme hogar llamado GAIA.

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