La luz el nuevo tiempo

(Ma Ercilia Lazo)

 

¿Por qué enfermamos, si el estado natural de nuestro cuerpo físico es la salud?

¿Por qué enfermamos, si el estado natural de nuestra mente es la paz?

¿Por qué enfermamos, si el estado natural de nuestro espíritu es el amor?

¿Por qué enfermamos, si el estado natural de nuestro ser es el equilibrio en la unión con el UNO?

Tantas interrogantes de una raza humana enferma, esclavizada y sufriente, debido a las programaciones de carencias, separaciones, apegos, egoísmos, odios, guerras, miedos, falsedades, conflictos y frustraciones.

Sólo el despertar de la conciencia de la raza humana traerá aparejada la libertad, la salud, la paz, el amor y el equilibrio entre las fuerzas aparentemente opuestas.

Sólo el despertar de la conciencia de la raza humana nos hará reconocernos y sentirnos hijos de una misma Fuente de Luz. Este despertar es responsabilidad de cada uno de nosotros, porque es un error caer en el facilismo de buscar afuera la salvación o la condena de nuestras vidas y la responsabilidad de lo que nos acontece en otras personas, sistemas o instituciones.

Ya es tiempo, ya es hora, de despertar para recordar y ser, porque ningún gobernante, maestro, sacerdote, médico, terapeuta, chamán, gurú, jerarca espiritual, ángel, familiar, amigo, vecino, duende, hada, ritual o pócima hará por nosotros lo que nos compete exclusivamente hacer individualmente a cada uno.

Ya es tiempo, ya es hora, de conectarnos con nuestra propia luz interior, de ser libres, de sanarnos, de descubrir nuestra propia magia y comenzar a vivir en el amor.

El despertar de la luz individual, encenderá la luz de la gran red y esta luz del nuevo tiempo nos hará emerger como la nueva raza humana, la que siempre se ha esperado y para la cual encarnamos en el Planeta Tierra, la que trasciende a la dualidad y a la separatividad, la que ya no necesita darle poder a la ilusión material, ni a la guerra, ni a las enfermedades ni al miedo, porque ha recordado que puede y sabe cómo vivir en amor y en armonía con los demás reinos, respetando y amando la Naturaleza con conciencia de que es una con ella.

Entonces llegará ese gran día en que nuestros corazones latirán en la más alta vibración de la energía del Amor al unísono del corazón de la Madre Tierra y del Padre Cielo, donde al mirarnos a los ojos nos reconoceremos como Raza Humana, sabiendo que yo soy tú y tú eres yo. 

 

Namasté.

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