EL MUNDO DENTRO DE MI

(Por Patricia Malmierca)

 

Un día entendí que no necesito ver elfos, hadas y anillos encantados para que nuestro mundo se transforme en un mundo mágico. Cada uno de nosotros tenemos el poder de al inhalar, al mirar, al tocar, al escuchar y al degustar, transformar nuestro mudo en ese jardín del edén que perdura en algún lugar de nuestro recuerdo, gracias a la pócima alquímica del amor.

Descubrí que es ese mundo sutil que se esconde bajo lo obvio, y que para experimentarlo solo hace falta estar presente con el cien por ciento de mi ser y mis sentidos en cada momento:

“Tomar la pluma del cóndor entre mis manos, mirarla, dejarme ir hasta que el cóndor cobre vida dentro de mi pecho y perderme así en las alturas de su vuelo.”

“Sentarme dentro del corazón de un bosque e inhalar el aroma húmedo de la tierra bajo mi cuerpo, tumbarme y mirar hacia el cielo, respirar de sus pulmones, y reducir así mi mundo al límite de los árboles, que nada exista más allá. En ese momento descubrí cuan rico era ese nuevo mundo, porque comencé a sentir la inocencia que se respira, el amor que contiene cada criatura del lugar, y algo en mí comenzó a vibrar de una forma tan sublime que la vida comenzó a tener otro sentido a partir de allí ”

“Que el hogar donde viva sea mi nido, y que en cada detalle que coloque esté reflejada mi alma, porque no hay nada más importante que saber que cuento con un refugio en el cual sienta que mire donde mire, mire lo que mire, ahí está una parte de mí reflejada sin máscaras, sin miedos, sin ataduras, sin críticas, ni juicios, ni la mirada del tercero que me dice lo que debería o no debería ser asi……..”

Sentir que la persona que está a mi lado no es un lastre, sino que ambos formamos un equipo en el tablero del juego de la vida. Sabiendo que cuando yo tire el dado y caiga en la casilla “el paraíso” voy a abrirle los abrazos para que entre a disfrutarlo conmigo, o cuando él caiga en la casilla “el pozo”, sienta calma porque sabrá que va a encontrar mi mano estirada para ayudarlo a salir de allí. Cuando caiga en “el silencio”, va a ser tan transparente que ni siquiera voy a notar su presencia, o si él tiene la suerte de caer en “el puente” adelantando varias casillas de una sola vez, saber que él me estará esperando al otro lado con una sonrisa porque sabe que yo estaré llegando con retraso….. Un tablero en el cual conocemos el final pero no sabemos cuál es la hoja de ruta que nos llevará a destino, donde el objetivo del juego es el desafío de hacerlo juntos, sorteando de la mano las casillas complejas y reposando en un abrazo las que nos muestren la dicha de estar vivos.

Sentarme frente a una hoja en blanco, tomar un pincel y la paleta de colores y comenzar a darle vida a alguna criatura del reino animal. Y cuando la termine, cada vez que la mire, me reconozca en ella, y sienta qué ella y yo somos la misma cosa: algo de ella es humano, y gran parte de mi es animal. Y ese sentimiento es maravilloso porque me recuerda que yo soy esos ojos genuinos que me miran con amor, que me miran con transparencia, que me miran sin maldad, que no entienden de odios, ni rencores, ni mentiras, ni traiciones, ni sienten miedo al rechazo, …. porque en la belleza de esa imagen se refleja la belleza de mi SER.

………….después de tanto andar por la vida, he descubierto que en estas pequeñas cosas es donde se encuentra el éxtasis de la plenitud.

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